Begoña Prados presenta su libro “No pasa nada” en Valladolid
A pesar del limitado espacio, la Biblioteca de Castilla y León acogió el pasado 8 de mayo a todo tipo de asistentes, especialmente familiares y profesionales de la educación y la salud relacionados con el autismo. La presentación, organizada por Autismo Valladolid, giró en torno al desconocimiento del autismo, especialmente en las escuelas.
Begoña Prados es maestra en Suiza desde hace más de una década y madre de tres hijos. Su historia personal comenzó cuando a su hija mayor le diagnosticaron autismo de nivel 3, un punto de partida que ella considera el motivo que la impulsó a desmontar mitos sobre esta condición. Durante su intervención subrayó que el espectro autista es muy diverso y que, bajo un mismo término, conviven personas con necesidades, capacidades y trayectorias completamente distintas.
Su libro, No pasa nada, combina ideas e historias personales sobre el autismo y la neurodivergencia. Según explicó, la obra busca denunciar las falsas creencias sobre el autismo que aún persisten debido a la falta de información y de contacto con especialistas.

La autora firma ejemplares del libro a los asistentes.
«El problema no es solo el desconocimiento de la gente, sino también el de la sanidad pública y las escuelas sobre el autismo», afirmó. Señaló que su hija probablemente no podrá ir a la universidad, pero reivindicó que tiene derecho a una vida digna. También desmontó algunos de los clichés más extendidos, como la falta de comunicación, la ausencia de contacto visual o las conductas repetitivas, aunque destacó igualmente las capacidades y fortalezas que pueden presentar muchas personas autistas.
Además de compartir sus experiencias como madre, explicó cómo es su vida profesional en Suiza. «Gracias a mi experiencia en casa me he podido dar cuenta de que he tenido alumnos autistas», admitió. Actualmente trabaja con estudiantes que requieren atención especializada y comparó ambos sistemas educativos: «Es muy caro, pero al menos allí tienen soluciones; en España es más difícil encontrar centros especializados».
En este punto entró en juego Autismo Valladolid, que cuenta con el Centro de Educación Especial El Corro. Begoña, al igual que muchos de los asistentes, lamentó la falta de apoyo de las instituciones públicas a las personas neurodivergentes y a sus familias.
Antes del turno de preguntas regresó a sus experiencias personales, a esas «historias desconocidas», y explicó cómo el nacimiento de otro de sus hijos le permitió recuperar parte de la confianza en sí misma como madre tras el desconcierto inicial. Aun así, insistió en que la maternidad atravesada por la discapacidad sigue estando rodeada de silencios sociales y relatos invisibles.
El debate abordó cuestiones como los cuidados invisibles. La autora insistió en que «mi libro no es un manual clínico ni un libro de autoayuda, sino una obra capaz de insuflar orgullo y dignidad». También criticó el discurso simplista del optimismo, ese «todo es posible» basado únicamente en la actitud. Recordó la fatiga física y mental que supone esta realidad y pidió que los padres y madres no adopten una mentalidad de héroes, sino que se reconozcan como personas que simplemente cumplen con su responsabilidad.
La última cuestión tratada fue la medicación. «No es nada fácil», confesó Begoña. Según explicó, en muchos casos los apoyos terapéuticos y educativos resultan inaccesibles debido a su elevado coste económico.
En el cierre del acto, una madre del público tomó la palabra para reivindicar el orgullo que siente por su hijo y por todas las personas neurodivergentes. Habló de valentía, inclusión y dignidad.
Para concluir, la directora de Autismo Valladolid elogió a Begoña Prados por su libro y agradeció la confianza depositada en la organización. Asimismo, recordó a los asistentes la necesidad de seguir dando voz a las personas con trastorno del espectro del autismo (TEA) para avanzar hacia una sociedad más inclusiva y libre de estereotipos.
La idea final fue un mensaje de apoyo mutuo, insistiendo en que ninguna familia debe sentirse sola frente al autismo.
